jueves, 7 de septiembre de 2017


Se da por hecho, si recibiéramos un mensaje del espacio exterior, que procedería de una civilización más desarrollada que podría destruirnos, pero ese pensamiento cuenta con dos inconvenientes. Olvida que esa civilización, precisamente por más desarrollada, no debería desear destruirnos. Y olvida también que esa civilización quizá no disponga de nuestro poderío militar porque se dedicó a progresar en los segmentos de verdad esenciales. Me imagino a los extraterrestres huyendo aterrorizados al descubrir nuestra agresividad esencial: “¡Nos hemos encontrado con unos seres subdesarrollados que no han descubierto aún la vacuna contra el cáncer, pero cuentan con drones, cazas invisibles y bombas atómicas!”.